viernes, 4 de agosto de 2017

BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA


Luo y el narrador, cuyo nombre no llegamos a conocer, son dos adolescentes chinos enviados a una aldea perdida en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, para cumplir con el proceso de «reeducación» implantado por Mao Zedong a finales de los años sesenta.

 Soportando unas condiciones de vida infrahumanas, con unas perspectivas casi nulas de regresar algún día a su ciudad natal, todo cambia cuando, al descubrir que nadie en el pueblo ha visto una película, Luo, un experto narrador, les cuenta diferentes películas que ha visto. As, o las que el jefe del poblado les encarga ver en la ciudad más cercana que está a dos días de camino. Así saldrán de la aldea y conocerán a Sastrecilla, una joven hermosa, de la que se enamoran.

Más tarde robaran a otro joven que se está reeducando una maleta llena de libros prohibidos, de obras emblemáticas de la literatura occidental. Así pues, gracias a la lectura de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, los dos jóvenes descubrirán un mundo repleto de poesía, sentimientos y pasiones desconocidas, y aprenderán que un libro puede ser un instrumento valiosísimo a la hora de conquistar a la atractiva Sastrecilla.

Con la cruda sinceridad de quien ha sobrevivido a una situación límite, Dai Sijie ha escrito este relato autobiográfico que sorprenderá al lector por la ligereza de su tono narrativo, casi de fábula, capaz de hacernos sonreír a pesar de la dureza de los hechos narrados. Además de valioso testimonio histórico, Balzac y la Joven Costurera China es un conmovedor homenaje al poder de la palabra escrita y al deseo innato de libertad.

                Podemos considerar la novela de Dai Sijie como una novela de iniciación, pues vemos como los protagonistas van madurando, conocen el amor y a través de los libros podrán superar los estrechos límites fijados por la política de reeducación: Durante todo el mes de septiembre, tras el éxito de nuestro robo, fuimos tentados, invadidos, conquistados por el misterio del mundo exterior, sobre todo el de la mujer, el del amor, el del sexo, que los escritores occidentales nos revelaban día tras día, página tras página, libro tras libro.

                Con respecto a los personajes, destacan tres: el narrador, que poco a poco va adquiriendo protagonismo en la novela, sobre todo a partir del robo de los libros. Luo, su amigo, posee unas dotes excepcionales para relatar historias y, enamorado de La Sastrecilla, será quien, a través de las historias que le va contando, haga que tome conciencia del valor de su belleza. Sastrecilla, cuya belleza la convierte en el objeto de deseo de todos los jóvenes de la comarca; las historias de Luo harán que tome conciencia del valor de su belleza; reveladora es su última entrevista con Luo, cuando se va de casa, pues ella le dice que Balzac le ha hecho comprender algo: la belleza de una mujer es un tesoro que no tiene precio.