lunes, 29 de febrero de 2016

AND THE OSCAR GOES TO...

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 ¿Por qué te gustan tanto las películas?

Alguien describió la experiencia de leer grandes obras de ficción como estar dentro de un sueño vívido y continuo, y yo creo que las películas lo hacen mejor que cualquier otro medio. Algunos dicen que la mejor película no es tan buena como el mejor libro, y yo digo que no están viendo las películas adecuadas, o que no están viéndolas de la forma adecuada. Mi vida no tiene mucho sentido a veces. Paso hambre y frío y me siento sola, mis padres son una mierda, no puedo pagarme la matrícula del semestre que viene, no sé qué voy a hacer cuando me licencie. Pero cuando veo una buena película siento que entiendo un poco mejor la vida, y las que no son tan buenas al menos hacen que me olvide de las partes mierdosas de mi vida durante un par de horas. El cine me han enseñado a ser valiente, a ser romántica, a defenderme sola, a cuidar de mis amigos. No tenía fe ni unos padres cariñosos, pero tenía películas, las sesiones baratas de la tarde cuando faltaba a clase y vídeos cuando ahorré lo suficiente para comprarme una tele y un reproductor. No tenía un mentor, pero tenía a Obi Wan Kenobi y a Jimmy Stewart en Qué bello es vivir. Vale, el cine puede ser una forma de evasión, pero, qué leches, a veces necesitas evadirte de todo, ver un mundo mejor en la pantalla, saber que la vida puede ser mejor de lo que es, o que puede ser peor y así comprender todo lo bueno que tienes. El cine me ha enseñado a no conformarme con menos.  Por eso me encanta el cine.

Tim Pratt, Sueños Imposibles
PREMIO HUGO MEJOR RELATO CORTO 2007


                Aprovechando que esta noche ha sido la entrega de los Oscars, os ofrezco este fragmento de un relato donde el protagonista, al volver una noche a casa, encuentra un videoclub un tanto extraño, pues ofrece películas que nunca se han llegado a rodar o, en otros casos, cambia el director o los protagonistas (por ejemplo, Clark Gable no es el protagonista de Lo que el Viento se Llevó).  Un homenaje a la serie de televisión En  los Límites de la Realidad (Galería Nocturna, en español para los más viejos)  

domingo, 28 de febrero de 2016

ESPAÑA SIGLO XX


Siglo XX.
Un recuerdo para no olvidar.
Siglo XX.
Un olvido aún tan presente.
El siglo de todo lo que mis ojos alcanzan a ver.
El siglo en el que todo lo que mis ojos alcanzan a ver pudo ser destruido.
Buscando tu Luna de plata me he perdido en ti.
Permíteme buscarte siempre que queramos saber de dónde venimos.
Siglo XX.
Permíteme visitarte siempre que queramos aprender de los errores cometidos.
Siglo XX.
Tan cercano y tan lejano.
Déjanos mirarte como quien busca el rostro perdido de un viejo amigo.

                Tras estas palabras, en el paraninfo de mi vieja facultad, se fueron apagando las luces y la sensación de magia y espectáculo, que había atrapado a nuestros alumnos.

                Antes, durante hora y media, el grupo Aedo nos ofreció ocho escenas de las más representativas de nuestro teatro del siglo XX (Valle, Lorca, Mihura, Buero, Sanchis Sinisterra, Alonso de Santos, Mayorga), con un telón de vídeos reales de archivo y del NO-DO de fondo.

                Un escenario desnudo. Sólo las palabras, los gestos, la luz y nuestra imaginación. No hacía falta nada más. Sólo tres actores en el escenario, recordándonos lo que se dice del teatro griego clásico que se representaba con tres actores y diferentes máscaras según el personaje.

                Jesús Torres y sus compañeros utilizaban la falta de luz para cambiar de personaje antes de iniciar el nuevo fragmento; mientras tanto, uno de ellos, en un aparte, nos introducía en la nueva corriente, en la nueva obra, sirviendo como nexo de unión entre todas ellas la melodía de Suspiros de España.

                Sorprendente y trágico ese poema de Vicente Aleixandre para representar el interludio de la guerra civil:

Bajo la luz de la luna se vieron
las hediondas aves de la muerte :
aviones, motores, buitres oscuros cuyo plumaje encierra
la destrucción de la carne que late,
la horrible muerte a pedazos que palpitan
y esa voz de las víctimas,
rota por las gargantas, que irrumpe en la ciudad como un gemido.

                Mis alumnos quedaron atrapados desde el primer momento con la borrachera agónica de
Max Extrella, y fueron descubriendo que muchas veces tras esa sonrisa se ocultaba una trágica ironía: la muerte de Carmela, o ese diálogo entre vecinos, por citar algún ejemplo.

                 Me sorprendió esa Comedia sin Título de Lorca, que no conocía,  pero que encierra gran parte de las ideas vanguardistas de su autor y su afán por acercar a toda la población el espectáculo teatral:

No he venido a recibir lecciones de moral ni a oír cosas desagradables (...) No estamos en el teatro. Ahí dentro hay un terrible aire de mentira, y los personajes de las comedias no dicen más que lo que pueden decir en alta voz delante de señoritas débiles, pero se callan su verdadera angustia. Por eso yo no quiero actores, sino hombres de carne y mujeres de carne, y el que no quiera oír que se tape los oídos.

                Un buen espectáculo, que esperamos poder repetir

viernes, 26 de febrero de 2016

EL GEN EGOÍSTA

Enviado por Pepa:

"Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células." Así de rotundo es el comienzo del libro en el que el etólogo Richard Dawkins popularizó la teoría de que los genes son las verdaderas «unidades» centrales de la evolución, en vez de los individuos como los animales o las plantas. De esto hace ya casi cuarenta años, pues el libro se publicó en 1976.


Según Dawkins, los genes primigenios nos crearon a las personas y los animales, quienes somos en realidad meras «máquinas de transmisión». Como máquinas podemos funcionar mejor o peor en nuestro entorno y de este modo continuar la cadena (garantizar la supervivencia y reproducción de los genes) a lo largo del tiempo, o perecer en una selección evolutiva. En su momento fue una forma de ver las cosas al revés sobre muchas ideas tradicionales sobre la evolución centrada en los individuos o las especies (por no hablar respecto a las ideas religiosas al respecto), pero actualmente hay cierto consenso en la comunidad científica sobre que esta idea es la que probablemente más se acerca a la realidad.

jueves, 25 de febrero de 2016

ADVERTENCIA A LOS NIÑOS

         Niños, si os atrevéis a pensar en la grandeza, la rareza, la demasía, la escasez de este precioso, único e infinito mundo en el cual decís habitar, pensad en cosas así: bloques de pizarra circundando manchas rojas y verdes, circundando redes amarilloleonadas, circundando blancas y negras superficies de dominó donde un pulcro paquete de papel marrón te invita a que desates el cordel.

En el paquete una pequeña isla, en la isla un gran árbol, en el árbol una fruta cascaruda.

Arranca la corteza y hiende la piel: en la semilla verás bloques de pizarra circundados por manchas rojas y verdes, circundadas por redes  amarilloleonadas, circundadas por blancas y negras superficies de dominó, donde el mismo paquete de papel marrón.

¡Niños, no toquéis el cordel!

Quien se atreve a desatar el paquete se encuentra de súbito dentro de él, en la isla, en la fruta, bloques de pizarra rodeando su cabeza, se encuentra circundado por manchas verdes y rojas, circundado por redes amarilloleonadas, circundado por negras y blancas superficies de dominó, con el mismo paquete de papel aún sin abrir en sus rodillas.

Y si entonces te atreves a pensar en la escasez, la demasía, la rareza, la grandeza de este infinito, único y precioso mundo en el cual dices habitar, entonces desata el cordel.

Robert Graves

martes, 23 de febrero de 2016

LA CARTA PERDIDA


Querido primo:

Gracias por el diario que acabo de encontrar en el buzón y he abierto hace unos minutos. Estoy de los nervios, no puedo entretenerme en contarte cómo van las cosas por aquí, pues esta tarde he tenido una experiencia que me ha dejado lívida, y soy incapaz de pensar en otra cosa. Por eso tengo que escribirte inmediatamente, aunque me sigue temblando la mano.

Se trata de esa misteriosa señora. La que viste en Sogndal, ¿recuerdas? Bueno, ¿por dónde empiezo?

Estaba en el muelle cuando llegó el transbordador de las 2. Aquí el colegio no empieza hasta el lunes y no hay mucho más que hacer. Y allí estaba la señora, bajándose del barco antes que los demás pasajeros. Al pasar por delante de mí, me echó una mirada de esas que parecen decir «sé quién eres». Aún no había leído tu carta, pero me acordé de lo que pasó en el refugio de Flatbre, así que opté por seguirla, a distancia, claro. No sé cómo me atreví, era como si me hubiera hipnotizado para que lo hiciera. (Ahora comprenderás por qué me tiembla la mano.) Cuando dio la vuelta por donde la iglesia, miró hacia atrás. Me aparté a un lado, y eso se repitió varias veces mientras subíamos por Mundal, pero no creo que me descubriera.

¿Recuerdas el portón que hay junto a la valla de piedra? Allí giró a la derecha en dirección a esa casa amarilla que está solitaria junto al bosque. Yo me había escondido detrás de la valla, y ahora voy al grano: en el instante en que ella iba a abrir la puerta de la casa, descubrí de repente que algo salía volando de su bolso. Y, acto seguido, la señora había desaparecido.

Yo estaba tan nerviosa que no era capaz de pensar en nada. Así debe de sentirse un delincuente la primera vez que comete un delito, pues en menos de un segundo me encontraba en el llano, delante de la casa, más o menos como un atracador de bancos enmascarado que, de repente, y de un salto, se sube al mostrador gritando: «Esto es un atraco». No es que aquello fuera precisamente un atraco, no grité, y tampoco llevaba ninguna máscara, pero me apoderé de un pequeño sobre y volví a esconderme detrás de la valla de piedra. Dentro del sobre había una carta, en la que ponía:

Querida Bibbi:
Llevo toda la mañana andando por la ciudad, pero no consigo volver a encontrar esa extraña librería de viejo. ¿Puede haber desaparecido de ayer a hoy? Lo único que sé es que estaba en una de esas estrechas callejuelas detrás de la Piazza Navona.
Estaba buscando una edición italiana de la famosa obra de teatro noruega Peer Gynt, y cuando el dueño de la librería de viejo se dio cuenta de que yo era noruega, me llevó hasta un viejo armario lleno de libros y señaló uno que se distinguía de todos los demás tomos por el simple hecho de ser completamente nuevo.
—No sólo tengo libros que ya están escritos —susurró con una mirada intensa.
Naturalmente, no entendí lo que quería decir, pero entonces sacó el libro del armario, se me acercó mucho y precisó:
—Además, colecciono libros que antes o después serán escritos. Lo cierto es que hay infinidad de ellos, pero no es frecuente tener uno en la mano.
Y diciendo eso, me puso el libro en las manos. En la cubierta había una foto de unas montañas muy altas y creo que el título decía algo sobre una «biblioteca mágica». Pero lo importante no era ni la portada ni el título. ¡LO INCREÍBLE ES QUE EL LIBRO SE HABÍA PUBLICADO EN OSLO EL AÑO QUE VIENE, EN 1993!
¡Estaba publicado en algún momento del año que viene, Bibbi! El anciano subrayó además que se trataba de una edición especial.
Me asusté tanto que dejé inmediatamente el libro. Era como si me hubiera quemado. Ni siquiera llegué a anotar el nombre del autor. ¿Me puedes ayudar tú, Bibbi? Si en Noruega hubiese sólo un bibliógrafo, ésa serías tú. La cuestión no es, por tanto, quién ha escrito un libro sobre una «biblioteca mágica», sino quién seguramente lo está escribiendo.
Salí disparada de la tienda diciendo que tenía que coger un tren. Al abrir la puerta de la calle, a pesar de todo me volví y pregunté al hombre el precio de ese raro ejemplar. Se puso furioso, deberías haberlo visto, levantó las cejas y me ladró:
—¡Cómo se atreve! Nadie vende a su hijo más querido. Este tomo es más valioso que el incunable más caro...
Me pregunto si era sordo. Hablaba un italiano poco claro, y parecía leerme en los labios cuando le hablaba.
Perdóname por haberte llamado tan tarde la otra noche, pero estaba completamente fuera de mí. ¡Ojalá pudiera volver a encontrar esa librería de viejo! Es como si se la hubiese tragado la tierra.
Saludos de Siri. Campo dei Fiori.

Eso ponía en la carta, Nils. ¿Qué te parece? De repente había robado una misteriosa carta y la había leído a escondidas. ¿Cómo podía deshacerme de ella?

Sé que te encanta tomarme el pelo porque siempre llevo una libreta en el bolsillo, pero me gusta anotar ideas ingeniosas antes de que se me olviden, y esta vez de verdad que me resultó muy útil. Copié a toda prisa la carta, luego volví a hurtadillas a la casa amarilla y la dejé donde la había encontrado.

No hace más de media hora que he vuelto a casa, y no puedo decir que precisamente me haya tranquilizado al leer tu carta, pues no me gusta la idea de que esa mujer haya patrocinado nuestro diario con diez coronas. Es como si también se hubiera hecho dueña de nuestros pensamientos.

¿Qué voy a hacer? Creo que estamos tras la huella de algo interesante. Al menos sabemos que se llama Bibbi. Si creemos lo que dice la carta, también sabemos que es «bibliógrafa». ¿Pero qué demonios significa eso? ¿Y qué es un «incunable»?

Estoy a punto de echarme a llorar, de verdad, así que más vale que deje ya de escribir: no creo que el rotulador sea resistente al agua.

Voy a bajar corriendo a Correos para enviarte el diario ahora mismo. ¡Tienes que contestar ipso facto!

Saludos de tu asustadísima prima Berit

Jostein Gaarder, La Biblioteca Mágica de Bibbi Bokken

lunes, 22 de febrero de 2016

EL ENIGMA DEL SCRIPTORIUM


Enviado por Julián:

Francisca trabaja como aprendiz en el scriptorium real de Alfonso X, en Toledo; está aprendiendo el oficio de miniaturista, gracias a su talento como dibujante, a las órdenes del maestro Yehuda. Ante ella se cierne la sombra de un convento en el que no quiere ingresar, aunque ello signifique abandonar su formación.

Un misterioso visitante, al que Francisca no consigue verle la cara, hará que tres de los maestros más importantes del scriptorium se encierren a trabajar en un encargo secreto, por el cual serán asesinados, siendo Francisca junto a un joven musulmán, Karim, testigos del asesinato.

Desde el primer momento, Francisca y Karim son acusados de estas muertes, por lo que han de iniciar una investigación que demuestre su inocencia. En esta búsqueda, los jóvenes deben superar la desconfianza mutua que sienten por pertenecer a diferentes religiones y esferas sociales; pronto arrinconan los prejuicios y acaban enamorándose. Finalmente, logran resolver el enigma gracias a sus conocimientos, a su valor y a la ayuda de sus fieles amigos.

Esta novela de Pedro Ruiz García recrea con veracidad el Toledo del siglo XIII, donde, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio, conviven en una precaria armonía cristianos, musulmanes y hebreos. Además, propicia un acercamiento a conocidas leyendas (la Mesa del Rey Salomón, el Palacio Dorado, el Deán de Toledo…) y  varias obras literarias medievales. A su ritmo ágil, hay que añadir que la trama de misterio y aventuras recoge mensajes cifrados, leyendas, tesoros escondidos, túneles y pasadizos subterráneos y crímenes sin resolver.

El autor reconoce que parte de la historia trascurre en la Escuela de Traductores, ya que le llamaba mucho la atención porque se recuperaron muchos escritos de la época clásica griega y romana que habían desaparecido en sus versiones latinas y se tradujeron del árabe al latín y a la lengua romance. Asímismo, manifiesta que una chica es la protagonista para reflejar las dificultades que tenían la mujeres en la sociedad medieval, predestinadas por su condición familiar y socia, aunque, a pesar de ello, la corte y el scriptorium de Alfonso X «El Sabio» en Toledo dio la oportunidad a intelectuales y eruditos de otras tierras e incluso a mujeres, que se dedicaron a labores de dibujo, diseño y traducción, como atestiguan documentos históricos.

FINALISTA DEL PREMIO GRAN ANGULAR 2012

FINALISTA DEL PREMIO H 2014

domingo, 21 de febrero de 2016

LA MALDICIÓN DE LOS BASKERVILLE


Se han hecho muchas afirmaciones acerca del origen del sabueso de los Baskerville; pero como yo desciendo en línea recta de Hugo Baskerville, y como he oído la historia de labios de mi padre, que la recibió a su vez de boca del suyo, la he puesto por escrito con plena convicción de que el hecho ocurrió tal y como aquí se relata. Y yo quisiera, hijos míos, que tuviéseis fe en que la misma justicia que castiga el pecado puede también generosamente perdonarlo, y que no existe anatema que no pueda ser levantado mediante las oraciones y el arrepentimiento. Aprended, pues, de este relato a no temer los frutos del pasado, pero también a ser circunspectos en el porvenir, a fin de que las perniciosas pasiones que tan dolorosas consecuencias han acarreado a nuestra familia no se desaten otra vez para ruina nuestra.
Sabed, pues, que en tiempos de la Sublevación Grande (cuya historia, escrita por el doctor lord Clarendon, recomiendo vivamente a vuestra atención) era señor de esta casa solariega de Baskerville, Hugo, del mismo apellido, sin que pueda pasarse por alto el decir que él era el más arrebatado, blasfemo e impío de los hombres. Todo esto, a decir verdad, se lo habrían perdonado los habitantes de la región, en vista de que nunca abundaron por allí los santos; pero había en el carácter de Hugo cierta inclinación a lo temerario y cruel, que convirtió su nombre en objeto de horror por todo el Oeste. Pues bien: este Hugo se enamoró (si es que puede aplicarse nombre tan hermoso a una pasión tan sombría) de la híja de un labrador que labraba tierras cerca de los dominios de Baskerville. Pero la joven doncella, que era discreta y gozaba de excelente reputación, esquivaba siempre el encontrarse con él, porque el mal nombre que Hugo tenía le inspiraba temor. Ocurrió, pues, por San Miguel, que Hugo, con cinco o seis compañeros, ociosos y malvados, cayó secretamente sobre la granja y raptó a la doncella, mientras su padre y hermanos se hallaban ausentes, detalle del que Hugo estaba enterado. Cuando la tuvieron en el palacio, recluyéronla en una habitación del piso superior. mientras Hugo y sus amigos sentábanse a la mesa para celebrar una larga francachela, según tenían por costumbre todas las noches.
La pobre moza se habría vuelto loca en el piso de arriba al oír los cantos, vociferaciones y blasfemias terribles que le llegaban desde abajo, porque dicen que las frases que acostumbraba emplear Hugo Baskerville, cuando estaba metido en vino, eran como para que quien las pronunciaba volase hecho pedazos. Por último, y en las angustias de su terror, la joven hizo una cosa que hubiera asustado al hombre más valeroso y emprendedor; valiéndose de los troncos de hiedra que cubrían (y que cubren aún) el muro de la parte del Sur, se descolgó desde el alero del tejado, y acto continuo se encaminó a través de la paramera hacia su casa, porque entre el palacio y la granja de su padre mediaba una distancia de tres leguas.
Al poco rato de esto se le ocurrió a Hugo separarse de sus invitados para llevar alimento y bebida ... y quizá con propósitos peores ... a su cautiva, descubriendo entonces que la jaula estaba vacía y que el pájaro había escapado. Parece que entonces se puso como quien tiene los diablos en el cuerpo; echó a correr escaleras abajo hasta el comedor, se encaramó de un salto sobre la espaciosa mesa, haciendo volar por todas partes las botellas de bebidas y las viandas, y dijo a gritos, en presencia de los allí congregados, que sería capaz de entregar aquella noche su cuerpo y su alma a las potencias del infierno con tal de conseguir alcanzar a la moza. Y mientras el grupo de juerguistas contemplaba con la boca abierta el furor desatado de aquel hombre, uno de ellos. más malvado que los demás, o quizá más borracho, gritó que había que lanzar los sabuesos sobre la pista de la muchacha. Al oír aquello, Hugo salió corriendo de la casa, gritando a sus caballerizos que le ensillasen su yegua y sacasen de las perreras la jauria; echó a los sabuesos un pañuelo de la joven, los lanzó sobre la huella y los perros salieron aullando por la paramera a la luz de la luna.
Los compañeros de juerga permanecieron un rato boquiabiertos, sin llegar a comprender todo aquello que se había hecho con tanta precipitación. Pero luego sus cerebros entontecidos comprendieron la indole de lo que iba probablemente a ocurrir en las tientas del páramo. Se armó un alboroto estrepitoso; los unos pedían pistolas, los otros sus caballos y algunos otra botella de vino. Finalmente, sus cerebros enloquecidos recobraron algo de claridad, y todos, trece en número, montaron a caballo y emprendieron la persecución. La luna brillaba clara por encima de ellos, mientras cabalgaban rápidamente, siguiendo la dirección que por fuerza tenia que tomar la doncella si quería llegar a su propia casa.
Llevarian recorridas una o dos millas cuando se cruzaron con uno de los pastores nocturnos que habia en la paramera, y le gritaron si no había visto la caza de la muchacha. El hombre, cuenta la historia, se hallaba tan aturdido de miedo que apenas podia hablar, pero finalmente dijo que sí, que había visto a la desdichada joven y a la jauría sobre sus huellas. Y agregó: Pero he visto más; porque Hugo Baskerville se cruzó conmigo en su yegua negra, y tras él, persiguiéndole en silencio, un sabueso del infierno, como no quiera Dios que yo lo vea jamás junto a mis calcañares.
Los caballeros borrachos, maldijeron al pastor al oír aquello, y siguieron su cabalgada. Pero, a poco de andar, se sintieron escalofriados, porque les llegó, cruzando la paramera, el ruido del galopar de un caballo: la yegua negra, salpicada de blanca espuma, cruzó en sentido contrario, arrastrando las riendas y con la montura vacía. Aquellos juerguistas arrimaron unos a otros sus caballos, poseídos de gran pavor, pero siguieron galopando por el páramo, aunque si cada uno de ellos hubiese estado solo, se habrían alegrado muchísimo de hacer girar en redondo la cabeza de su caballo. Avanzando de ese modo, a paso corto, llegaron por fin a donde estaba la jauría. Los sabuesos, aunque afamados por su bravura y su sangre, estaban ahora apelotonados y gimoteando, a la entrada de una profunda cañada que formaba allí la paramera; algunos intentaron retroceder, y otros miraban, con la pelambre del cuello erizada, hacia el fondo del valle que tenían delante.
El grupo se detuvo; aquellos hombres, como ya adivinaréis, estaban más despejados que cuando salieron del palacio. La mayoría de ellos se negó resueltamente a avanzar, pero tres, los más audaces, o quizá los de borrachera mayor, lanzaron sus caballos cañada abajo. Desembocaba esta en una ancha explanada, en la que se alzaban dos grandes piedras, que aún hoy se ven allí, y que fueron asentadas donde están por ciertos pueblos olvidados que hubo hace muchísimo tiempo. La luna iluminaba con su luz brillante aquel calvero, y en el centro del mismo yacía la desdichada doncella en el sitio donde había caído, muerta de miedo y de fatiga. Pero no fue la vista de su cadáver, ni siquiera la vista del cuerpo de Hugo Baskerville, que yacía en el suelo junto a la moza, lo que espeluznó los cabellos de las cabezas de aquellos tres atrevidos bravucones; lo que les espeluznó fue que, apoyado encima de Hugo, y forcejeando, con los dientes clavados en su cuello, había un ser repugnante, una bestia corpulenta, negra, de la forma de un sabueso, pero de volumen mucho mayor que el de todos los sabuesos que han visto ojos humanos. Mientras estaban mirando, la bestia arrancó el garganchón de Hugo Baskerville. Al ver aquello y que la fiera volvía sus ojos llameantes y sus mandíbulas, que chorreaban sangre, hacia ellos, los tres hombres lanzaron un alarido de terror y corrieron en sus caballos por la paramera como si en ello les fuese la vida y sin dejar de gritar. Se dice que uno de ellos murió aquella misma noche de la impresión que le produjo lo que había visto, y que los otros dos ya no fueron sino guiñapos de hombre durante todo el resto de sus vidas.
Tal es, hijos míos, la leyenda de la aparición del sabueso que, según se cuenta, ha perseguido desde entonces de manera tan dolorosa a nuestra familia. Si he puesto esa leyenda por escrito, es porque lo que se sabe con claridad aterroriza menos que lo que no pasa de insinuación y barrunto. No puede tampoco negarse que muchos miembros de nuestra familia han tenido muertes lastimosas, repentinas, sangrientas, misteriosas. Pero, con todo eso, busquemos cobijo en la bondad infinita de la Providencia, que no va nunca en el castigo de los inocentes más allá de la tercera o de la cuarta generación, que es la amenaza que hace en la Sagrada Escritura. A esa Providencia, hijos míos, os encomiendo ahora, y os aconsejo, como medida de precaución, que no crucéis nunca el páramo a las horas tenebrosas en que andan triunfantes las potencias del mal.
(Este escrito dirige Hugo Baskerville a sus hijos Roger y John, con instrucciones de que nada digan acerca de su contenido a su hermana Elizabeth.)

Sir Arthur Conan Doyle, El Perro de los Baskerville

sábado, 20 de febrero de 2016

CONTAR EL PROCESO

¡Hasta siempre, maestro!

El autor no debe interpretar. Pero puede contar por qué y cómo ha escrito. Los llamados escritos de poética no siempre sirven para entender la obra que los ha inspirado, pero sirven para entender cómo se resuelve ese problema técnico que es la producción de una obra.

En su Filosofía de la Composición, Poe cuenta cómo escribió El Cuervo. No dice cómo tenemos que leerlo, sino los problemas que tuvo para realizar un efecto poético. Y definiría el efecto poético como la capacidad que exhibe un texto de generar lecturas siempre diferentes, sin agotarse nunca del todo.

El que escribe (el que pinta, el que esculpe, el que compone música) siempre sabe lo que hace y cuánto le cuesta. Sabe que debe resolver un problema. Los datos iniciales pueden ser oscuros, instintivos, obsesivos, mero deseo o recuerdo. Pero después el problema se resuelve escribiendo, interrogando la materia con que se trabaja, una materia que tiene sus propias leyes y que al mismo tiempo lleva implícito el recuerdo de la cultura que la impregna (el eco de la intertextualidad).

Miente el autor cuando dice que ha trabajado llevado por el rapto de la inspiración. Genius is twenty per cent inspiration and eighty per cent perspiration.

No recuerdo de qué famosa poesía suya Lamartine escribió que le había salido de una tirada, en una noche de tormenta, en medio de un bosque. Cuando murió, se encontraron los manuscritos con las correcciones y las variantes, y se descubrió que aquella poesía era quizá la más «trabajada» de toda la literatura francesa.

Cuando el escritor (o el artista en general) dice que ha trabajado sin pensar en las reglas del proceso, sólo quiere decir que al trabajar no era consciente de su conocimiento de dichas reglas. Aunque sería incapaz de escribir la gramática de su lengua materna, el niño la habla a la perfección. Pero el conocimiento de las reglas no es privativo del gramático: el niño las conoce muy bien, aunque no sepa que las conoce. El gramático sólo es aquel que sabe por qué y cómo el niño conoce la lengua.

Una cosa es contar cómo se ha escrito, y otra probar que se ha escrito «bien». Poe decía que «una cosa es el efecto de la obra, y otra el conocimiento del proceso».

Cuando Kandinsky o Klee nos cuentan cómo pintan, no nos dicen si uno de ellos es mejor que el otro. Cuando Miguel Ángel nos dice que esculpir significa eliminar lo superfluo, liberar la figura que ya está inscrita en la piedra, no nos dice si la Piedad del Vaticano es mejor que la Piedad Rondanini. A veces las páginas más esclarecedoras sobre los procesos artísticos fueron obra de artistas menores, que no sabían producir grandes efectos, pero sí reflexionar muy bien sobre sus propios procesos: Vasari, Horatio Greenough, Aaron Copland

Umberto Eco, Apostillas a El Nombre de la Rosa

viernes, 19 de febrero de 2016

SUEÑO DE ROBERT LOUIS STEVENSON, ESCRITOR Y VIAJERO.

Una noche de junio de 1865, cuando tenía quince años, mientras se encontraba en una habitación del hospital de Edimburgo, Robert Louis Stevenson, futuro escritor y viajero, tuvo un sueño. Soñó que se había convertido en un hombre maduro y que se hallaba en un velero. El velero tenía las velas hinchadas por el viento y navegaba a través del aire. él estaba a cargo del timón y lo pilotaba como se pilota un globo aerostático. El velero pasó sobre Edimburgo, después atravesó las montañas de Francia y comenzó a sobrevolar un océano azul. Sabía que había tomado aquella nave porque sus pulmones no conseguían respirar, y necesitaba aire. Y ahora respiraba perfectamente bien, los vientos le llenaban de aire limpio los pulmones y su tos se había calmado.

El velero se posó sobre el agua y comenzó a avanzar velozmente. Robert Louis Stevenson había desplegado todas las velas y se dejaba guiar por el viento. En un momento determinado vio una isla en el horizonte, y numerosas canoas alargadas, conducidas por hombres oscuros, le salieron al encuentro. Robert Louis Stevenson vio cómo las canoas se ponían a su flanco y le indicaban la ruta a seguir; y mientras lo hacían, los indígenas entonaban cantos de alegría y lanzaban al puente de la nave coronas de flores blancas.

Cuando llegó a cien metros de la isla, Robert Louis Stevenson arrojó el ancla y descendió por una escala de cuerda hasta la canoa principal, que lo esperaba al pie de las amuras. Era una canoa majestuosa, con un tótem gigantesco en la proa. Los indígenas lo abrazaron y lo abanicaban con anchas hojas de palmera, mientras le ofrecían fruta dulcísima.

Esperándolo en la isla había mujeres y niños que danzaban riendo y que le pusieron guirnaldas de flores al cuello. El jefe del poblado se le acercó y le señaló la cumbre de la montaña. Robert Louis Stevenson comprendió que debía llegar hasta allí, pero no sabía por qué. Pensó que con su mala respiración no conseguiría nunca llegar hasta la cumbre, e intentó explicárselo a los indígenas por señas. Pero éstos ya lo habían comprendido y le habían preparado una silla entrelazando juncos y hojas de palmeras. Robert Louis Stevenson se acomodó en ella y cuatro robustos indígenas se colocaron la silla sobre los hombros y comenzaron a ascender hacia la montaña. Mientras subían, Robert Louis Stevenson veía un panorama inexplicable: veía Escocia y Francia, América y Nueva York, y toda su vida pasada que aún debía suceder. Y a lo largo de las laderas de la montaña, árboles benéficos y flores carnosas llenaban el aire de un perfume que le abría los pulmones.

Los indígenas se detuvieron frente a una gruta y se sentaron en el suelo cruzando las piernas. Robert Louis Stevenson comprendió que debía penetrar en la cueva, le dieron una antorcha y entró. Hacía fresco, y el aire olía a musgo. Robert Louis Stevenson avanzó por el vientre de la montaña hasta una habitación natural que lejanos terremotos habían excavado en la roca y de la que colgaban enormes estalactitas. En medio de la habitación había un cofre de plata. Robert Louis Stevenson lo abrió de par en par y vio que dentro había un libro. Era un libro que hablaba de una isla, de viajes, de aventuras, de un niño y de piratas; y en el libro estaba escrito su nombre. Entonces salió de la cueva, ordenó a los indígenas que volvieran al poblado y ascendió hasta la cumbre con el libro bajo el brazo. Después se tumbó sobre la hierba y abrió el libro por la primera página. Sabía que se iba a quedar allí, en aquella cumbre, leyendo aquel libro. Porque el aire era puro, la historia era como el aire y abría el alma; y allí, leyendo, era hermoso aguardar el final.

Antonio Tabucchi, Sueño de Sueños

jueves, 18 de febrero de 2016

LA OTRA MANO DE LEPANTO

La mexicana Carmen Boullosa nos trae la figura de Preciosa, la Gitanilla, de las Novelas Ejemplares de Cervantes, transformada en un personaje de gran fuerza poética.

Tras separarse de su padre, expulsado como muchos gitanos por Felipe II, la niña María  sirve en un convento del que huye para ser acogida por unos moriscos amigos de su padre, quienes la educan y le enseñan el arte de la espada. Cuando María termina su entrenamiento, le confían una misión en Chipre: llevar a Famagusta el primero de los libros plúmbeos, Evangelios apócrifos que hará pasar por antiguos y que legitimarán a los moriscos como los primeros cristianos de Iberia.

María ha de hacer frente a muchas aventuras: recorre la Granada cristiana y la morisca, es cautiva en Argel y viaja a Nápoles, cuando en la ciudad se da cita el ejército de la Santa Liga. Enamorada del capitán español don Jerónimo de Aguilar, su amor será un gran desencuentro. Llegado el momento en que él debe embarcar, María, disfrazada de hombre, sube a la Real tras él. Cuando su enamorado muere en combate, María la bailaora es llevada a la Marquesa, donde hace amistad con un joven soldado y poeta enfermo: Miguel de Cervantes.

Novela histórica y sentimental, La otra Mano de Lepanto reescribe la vida de la Gitanilla, narra también la afirmación de la vida y la búsqueda de otros modos de ser, en el mundo y en la literatura. De hecho el hilo que une los distintos puntos del Mediterráneo es el baile de María, que encarna la apuesta por la vida y la imaginación. María se mantiene moralmente pura en una sociedad donde más que la moral se aprecia la "limpieza de sangre". Y cuando la pasión irrumpe, su suerte cambia. María vive una honda contradicción entre lealtades que determina el fin de sus ilusiones.

A lo largo de la novela van apareciendo diversos personajes de la narrativa cervantina, y encontramos pequeños homenajes, como en el comienzo: En un lugar de Granada, de cuyo nombre no puedo olvidarme…

miércoles, 17 de febrero de 2016

LO QUE VALEN LAS PALABRAS


                ¡Hola, Eva!

                Gracias, por haber venido, a ti y a Loli, de Anaya, que te ha traído esta mañana.

                Gracias, por esas horas que han pasado contigo nuestros alumnos de 1º y 2º de ESO.

                Gracias, por ese taller de inteligencia emocional que les has dado.

                Gracias, por mostrarles lo que muchas veces nosotros no les sabemos transmitir.

                Gracias, por enseñarles que una palabra no es algo vacío, sino que contiene emociones, que a veces nos estallan a flor de piel.

                Que las palabras a veces son aguijones que se nos clavan, que son avispas, como cantaba mi paisano Bunbury (no me acordaba que era de Enrique: la verdad, me gusta más Apuesta Por El Rock ´n´ Roll, la canción que escribió Maurizio Aznar).

  

         Pero, también, que las palabras son un balsamo, una medicina, una herramienta que puede cambiar nuestro mundo o él de los demás. 

Nos has hecho ver cómo manejamos más palabras con carga negativa que positiva; y ahí tenemos mucho que reflexionar (mis pobres Pedro y Mª Angeles, lo cortados que se han quedado). 

Como escribió Alex Rovira: “Elegir las palabras adecuadas en cada momento es un ejercicio que nos puede transformar la existencia o abrirnos la puerta a escenarios interiores y exteriores que jamás hubiéramos imaginado”.

De verdad, gracias y hasta siempre

                 Pd,: ¿Te suena el vídeo?

martes, 16 de febrero de 2016

EL REINO SIN NOMBRE

Caminando entre nieblas de sombras vacías que jugaban nerviosas entre sí, me dio la bienvenida el más frio de las vientos. Mis pies se deslizaban desnudos en un suelo sin color, y los ecos de lo que un día fue mi memoria rebotaron en paredes invisibles a mi alrededor.

Cómo llegué allí nunca lo supe, ni sabría jamás las razones que impulsaron mis pasos por ese camino oculto a los ojos humanos. No guardo recuerdo alguno de lo que hice antes o después de mi estancia en aquel lugar, aunque las gentes y escenas que pude presenciar en mi largo viaje no huirían jamás de mi mente, acompañándome para siempre en cada instante de mi vida.

No sé con seguridad cuándo fui consciente de dónde estaba. Sólo fue una idea que vino sin más, un reflejo inconsciente de realidad o de locura, que se presentó ante mí de la misma forma en que aparecen de la nada aquellos pilares de alabastro que señalan el final de un mundo y cl principio de otro.

Y allí me encontré, ante las puertas del Reino Sin Nombre, que mil hombres buscaran en vano al límite de la cordura. A medio camino entre la vigilia y el sueño, a tientas entre el delirio y la realidad; ahí es donde se abre el reino donde lo imposible es verdad.

Hoy tus pasos te han llevado hasta mi santuario, recorriendo aquel mismo camino intangible que un día me trajo aquí. Tal vez no sepas dónde estás, puede que ni siquiera recuerdes tu nombre. Pero no te inquieres, pues en este mundo no importa el pasado ni el futuro, tan sólo el presente a tus pies.
¿Es esto un sueño o es realidad? No podría responderte, pues estarnos a medias de ambos mundos y dentro de ninguno. El Reino Sin Nombre lo llaman, el lugar donde nacen los sueños y las esperanzas vienen a morir. Es tan solo lo que ves, y sin embarga no tiene fin.

Ante ti está el árbol más antiguo que ha existido, origen de todo cuanto conoces. Sus ramas frondosas están cargadas de hojas frescas que se marchitan y caen, y al instante vuelven a nacer, renovándose a sí mismas. Sus ramas sinuosas se arrastran  como serpientes sobre el campo, y van a beber a esas aguas cristalinas que nacen bajo ellas, y que son su fuente y su inspiración. Pero no hallarás nada más en este lugar, sólo un horizonte interminable que se ahoga en la distancia. Y si caminaras hacia allí, encontrarías que no hay nada más allá de sus fronteras invisibles, sólo este árbol cuyas ramas tocan el cielo tintado de carmesí.

¿Qué tiene de especial, te preguntas? Son sus hojas llenas de vida, meciéndose con el viento, pues en ellas se ocultan las raíces de nuestro mundo. Es este árbol una historia sin final, y sus hojas las páginas de un libro; cada una relata un cuento, escrito con savia y clororila. Son historias que fueron y serán, y algunas que nunca han sido. Son mitos y leyendas, y cuentos sin final.

Y si hoy, soñador, te han guiado hasta aquí tus pasos, es porque también ansías algo en tu interior. ¿Es amor lo que quieres, o riqueza, o poder? ¿Es conocimiento lo que buscas, o un lugar al que volver? Tal vea aquí encuentres tu respuesta y, sólo tal vez, encuentres algo más de lo que has venido a buscar.

                Durante el tiempo que permanezcas a mi lado, seré tu anfitriona y tu guía. Puedes llamarme Clover si lo deseas, aunque ese no sea mi nombre real, pues aquí los nombres no son más que susurros que vuelan con el viento.

                Deja que te muestre la verdadera esencia de estas hojas que dibujan sombras inquietas sobre el suelo que pisamos. Deja que te muestre alguna de esas historias que en telaraña de fina sangre blanca tejen entre sí, unas con otras, formando una sola historia sin principio ni fin.

                Y para ello, qué mejor que empezar con un cuento sobre una joven que, como la hoja en la que su leyenda está escrita, también tejió su destino en hilos blancos. ¿Quieres escucharla?

Cris Ortega, Forgotten

lunes, 15 de febrero de 2016

JULIO VERNE: LOS LÍMITES DE LA IMAGINACIÓN


Puedo decirle que nunca he estudiado Ciencias, aunque gracias a mi hábito de leer he podido adquirir conocimientos que me han sido útiles (…)  Me han preguntado a menudo que fue lo que me dio la idea de escribir lo que se puede llamar novelas científicas. Realmente pienso que mi amor por los mapas y los grandes exploradores me llevaron a componer la primera de la larga serie de novelas geográficas

                Hasta el día 28 podéis contemplar en la Fundación Telefónica de Madrid esta exposición dedicada a la obra de Verne y a los descubrimientos y avances científicos que aparecen en su obras.


Julio Verne está en el origen de la curiosidad, la aventura, el descubrimiento y el conocimiento de muchos lectores que, al llegar a la edad adulta, quisieron acometer lo que el autor imaginó. Sus novelas, perfectamente documentadas, cartografiaron el mundo conocido y abrieron las puertas de otros mundos fantásticos o intuidos. Esta exposición busca sumergir al espectador en el imaginario creado por Verne, así como reflejar el papel de estímulo que supusieron sus obras para muchos de sus coetáneos.

El visitante, convertido en explorador, atravesará las obras de Verne más representativas y los distintos ámbitos en que transcurren sus novelas: la tierra, el aire, el hielo, el agua, el espacio y el tiempo, de la mano de contemporáneos españoles y extranjeros.


                Algunos de los ámbitos expositivos que podemos recorrer son:

GABINETE VERNE

                Aquí se disecciona la imaginación del autor a través de sus novelas, personajes, seres fantásticos y animales, medios de transporte e ingenios que coparon su obra. Entre otros objetos encontraremos una serie de 44 ilustraciones de personajes de Verne, desde Phileas Fogg hasta el capitán Hatteras; o inventos e ingenios presentes en sus novelas, como la linterna mágica. Por último, una instalación audiovisual nos descubre el bestiario que aparece a lo largo de su vasta creación literaria.



LA TIERRA CONOCIDA Y DESCONOCIDA

En este apartado, el visitante se topa con la biblioteca de Verne, una selección de libros que el autor manejaba y consultaba para cartografiar sus novelas. Destaca una instalación audiovisual con seis proyecciones que reproducen y conceptualizan los fenómenos que los protagonistas de Viaje al Centro de la Tierra (1864) encontraron en su periplo: la cueva, teatro de sombras, un volcán o el fuego como luz primigenia. Un mapping recrea además las rutas geográficas alrededor de los cinco continentes de las principales novelas de Verne.

TROTAMUNDOS

Este apartado es un homenaje a los viajeros y exploradores de mundo y a todos los escenarios que descubrió Fogg en La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (1872).



MOBILIS IN MOBILI

La pasión por el mar es uno de los temas recurrentes de Verne, siendo Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino su mejor creación. Podremos ver maquetas y carteles de los primeros paquebotes comerciales del siglo XIX. Esta sección se completa con las primeras fotografías submarinas realizadas a más de 50 metros de profundidad por el biólogo Louis Marie Auguste Boutan o extractos de las películas subacuáticas del pionero del cine científico, Jean Painlevé.

DESIERTOS DE HIELO

En la época de Verne, los polos representaban el límite entre lo conocido y lo desconocido y fascinaban a muchos lectores. Verne anticipó e imaginó es curiosidad en La Esfinge de los Hielos (1897) o Las Aventuras del Capitán Hatteras (1886). En esta sección se muestran imágenes de expediciones polares, que acabaron en fracaso, como la del irlandés Shackleton, que quiso ser el primero en cruzar la Antártida de punta a punta.



FLOTAR O VOLAR

Esta sección está dedicada a la disyuntiva entre los defensores de los vuelos más ligeros que el aire, representados por los globos y los que apostaban por los más pesados, es decir, los primeros aviones. Es un recorrido por la conquista del aire. La muestra recoge esta polémica a través de diagramas, ilustraciones y grabados de la época de diferentes máquinas voladoras.



ALREDEDOR DE LA LUNA

La fascinación por viajar a la Luna está representada con las novelas De la Tierra a la Luna (1865) y su continuación Alrededor de la Luna (1870), que calaron profundamente en el imaginario colectivo y hoy en día revelan asombrosas coincidencias con la llegada real del hombre a este satélite en 1969. Una instalación geodésica muestra veinte formas de viajar a la Luna representadas en la literatura universal. La fiebre lunar queda además recogida a través de una serie de carteles relacionados con la Luna, que representan desde espectáculos de la época a imágenes de películas de George Méliès o las óperas inspiradas en Verne que Jacques Offenbach. También se muestra la pieza creativa documental “Vivir en una bala”, que recrea De la Tierra a la Luna, un viaje que Verne imaginó en un proyectil lunar disparado por un cañón.


Para terminar, lo que podemos leer en un espacio de la exposición:

YAYOS, TEATRO PARA 1º y 2º de ESO

                El próximo día 22 de febrero, los grupos de 1º y 2º de ESO asistiran en el Gran Teatro a la representación de YAYOS, un juego teatral de Joan Carles Simó, a cargo de la compañía teatral Escenoart, que promueve la pedagogía, la formación y la diversión para los más pequeños

                Su argumento es el siguiente:

Vorín y su tete Xavi buscan el balón que la yaya Palmira ha escondido para que Vorín se quede en casa estudiando y no salga a la calle a jugar a futbol con los amigos del vecindario. Suben al desván y, registrando en cajas y baúles, encuentran objetos personales del yayo Salvador, de quien Vorín sabe muy poco, porque él nació meses después de que el yayo muriera. Por eso Vorín se olvida momentáneamente del motivo que le ha llevado a la habitación y pide a Xavi que les cuente las cosas que sabe de su yayo...

Este es el punto de partida de YAYOS, un espectáculo en el cual, a través de los juegos de los protagonistas, se va tejiendo la historia de los antepasados más próximos de Vorín y Xavi, la historia de un amor interrumpido por la guerra, en que el azar y la voluntad se entremezclan para hacer posible el nacimiento de una familia, el vínculo que liga los niños a un pasado y a una memoria que son un regalo de vida, porque sin la historia de su familia, los dos hermanos no existirían.


En el juego escénico, es importante destacar la presencia de diferentes lenguajes, se utilizan objetos cotidianos en desuso o abandonados para la construcción en directo de títeres-personajes, fomentando la imaginación del espectador. A través de los personajes se fomenta el respeto a nuestros mayores. De manera lúdica se comparten conocimientos de nuestra historia reciente.

                La obra ha recibido los siguientes premios:

PREMIO FETEN A LA MEJOR DIRECCIÓN
PREMIOS ABRIL 2010 - MEJOR VERSIÓN O ADAPTACIÓN
PREMIO DEL PÚBLICO DE LA CDAD. VALENCIANA AL MEJOR ESPECTÁCULO
XIX PREMIOS ARTES ESCÉNICA DE TEATRO - MEJOR ADAPTACIÓN
XIV EDICION DE LOS PREMIOS MAX . NOMINADA MEJOR ESPECTÁCULO REVELACIÓN

domingo, 14 de febrero de 2016

POR TI DARÉ MI VIDA

Enviado por María:

Lessa y Ted están enamorados. Pronto podrán abandonar el orfanato en el que se han criado para dedicarse a la música y empezar a construir una vida juntos, pues a Ted, un hombre mayor  le ha hecho una oferta muy interesante.

Pero  todo cambia cuando Ted sufre un fatal accidente que lo deja en coma.

En ese momento, Lessa cree que todo su mundo se viene abajo, ya que nadie confía en que Ted vaya  a sobrevivir.

Alguien ofrecerá a Lessa la recuperación de Ted, pero esa persona no está dispuesto a ayudarla sin exigir algo a cambio…

Con una trama que se torna adictiva a medida que avanza la lectura y con un ritmo vertiginoso, Elia Barceló plantea en pocas páginas y breves capítulos, una historia de amor e ilusiones adolescentes de gran intensidad no exenta de sorpresas y sacrificios. Mezcla realidad y fantasía, con esa irrupción de los dioses griegos, cuyo número y poder disminuye pues poca gente cree ya en ellos, y, a pesar de ello, siguen utilizando a los humanos como juguetes.  

SAN VALENTÍN


El Día de San Valentín, como sinónimo del Día de los Enamorados, se empezó a celebrar a finales del siglo V d.C., propiciado por la Iglesia (y no por el Corte Inglés, como creíamos muchos), para suplantar la antigua fiesta romana de las Lupercalia (relacionadas con ritos de purificación, fertilidad y la leyenda de Romulo y Remo amamantados por una loba).

Para celebrar el día os subo un poema y un corto de animación.

En el poema, el magistral Quevedo, partiendo de la idea de la inevitable llegada de la muerte, muestra la convicción de que su alma, por haber amado, será inmortal y el amor pervivirá eternamente.

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE


Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo y Villegas
               
Os ofrezco una versión musicalizada por Vicente Monera:


Paperman es un cortometraje animado de 2012, producido por Walt Disney Animation Studios y ambientado en Nueva York en los años 1940. Veamos como John Kahrs, su director, tuvo la idea:

Iba camino al trabajo a través de la Grand Central Station, esperando que mi vida, por alguna razón, fuese mejor de lo que era [...] Tenía algo que ver con conexiones casuales que a veces se hace con la gente. Completos extraños [...] De vez en cuando uno hace contacto visual, luego lo pierde, y uno a menudo se pregunta quiénes eran esas personas. La historia de Paperman gira en torno a un tipo que hace una conexión con esta chica en su largo viaje al trabajo. Luego la pierde de vista. La historia es realmente acerca de lo que pasa cuando intenta recuperarla y volver a hacer esa conexión. ¿Cómo recompensaría el destino a alguien que intenta con todas sus fuerzas que esto suceda?


ÓSCAR 2013 AL MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO.

viernes, 12 de febrero de 2016

A 100 AÑOS DE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD

       
         El 25 de noviembre de 1915. Albert Einstein presento en Berlín la Teoría de la Relatividad: ayer el equipo del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) confirmó la detección de las ondas gravitacionales, cuya existencia se postuló en esta teoría. Valga el siguiente texto como homenaje:

A finales del siglo pasado, se creía que la ciencia fundamental estaba llegando con éxito a sus últimas conclusiones. El Universo funcionaba de acuerdo a leyes sencillas e intuitivamente comprensibles que habían sido descritas con precisión. El noble Lord Kelvin incluso sugirió que los futuros investigadores tendrían que limitarse a llevar a cabo análisis cada vez más detallados sobre las mismas constantes fundamentales de la ciencia: no quedaba ningún nuevo territorio por explorar.

Sin embargo, todavía había algunas anomalías por resolver. Una de las paradojas concernía a la velocidad de la luz, que resultaba sorprendentemente constante fuese cual fuese el movimiento de la fuente y del observador. Otras se referían al mundo microscópico, que parecía resistirse extrañamente a ser descrito con exactitud. En las primeras décadas del pasado siglo XX, estos detalles no resueltos iban a resquebrajar la estable y rigurosa imagen del Universo que los científicos del siglo XIX habían articulado con tanta paciencia. En la actualidad, todavía no la hemos podido recomponer. Las paradojas que siguen pendientes de ser aclaradas resultan más fascinantes que cualquier rompecabezas ideado por los compositores de los puzzles humanos; ambos tienen todavía en común la tentadora sensación de que pueden ser resueltos con un arrebato ingenioso e intuitivo.

Dos razones me han llevado a relatar esta historia de un modo algo heterodoxo. La primera es
que estoy de acuerdo con la petición de Watson que aparece en estas páginas: «Nada de matemáticas, Holmes: siento pavor por el álgebra». He querido exponer las aparentes paradojas de la teoría cuántica y de la relatividad en términos puramente visuales y lógicos, de modo que todos los lectores tengan una razonable oportunidad de pensar en ellas por sí mismos y formarse su propia opinión sobre si existe alguna alternativa a la extravagante descripción de la Naturaleza que han proporcionado los físicos. La segunda razón es tratar de que toda la información pueda ser asimilada de la mejor manera posible. Cuando hoy día entro en una librería, me quedo absolutamente intimidado por el gran número de libros científicos que se exhiben en las estanterías. Me convertiré en una mejor persona si leo éste, me digo, mientras hojeo algún excelente volumen informativo. Pero no soy una mejor persona: soy de las más perezosas, así que acabo dirigiéndome a las secciones menos serias de la tienda. En la actualidad, nos vemos abrumados por una gran cantidad de información y, por eso, he puesto todo mi esfuerzo en tratar de que estas historias no resulten más difíciles de leer que los libros de ficción más accesibles.

Quiero expresar mi agradecimiento a la señora Jean Conan Doyle por haberme permitido utilizar los famosos personajes de su padre. Sir Arthur poseía un talento especial para describir de manera muy creíble a los hombres fundamentalmente inteligentes: en la imaginación de todo el mundo, Sherlock Holmes ha prevalecido en su campo durante más de un siglo. Como sabemos, él se consideraba un científico. Muchos de sus famosos aforismos (el saber se adquiere primero a través de la observación y, después, de la deducción; no teorices antes de que se produzcan los hechos; acepta lo improbable una vez que lo imposible haya sido excluido; una excepción refuta la regla y no puede ser ignorada) describen exactamente esas reglas que tiene que seguir una buena investigación científica, con un lenguaje sencillo que debe de ser la envidia de muchos modernos filósofos de la ciencia. También me he apropiado del famoso profesor Challenger, personaje cariñosamente irascible y sin pelos en la lengua. En un mundo en el que demasiados científicos están aprendiendo el modo de actuar de los políticos —no cuestiones las opiniones de tus superiores y maestros; muéstrate correcto y evasivo cuando te inviten a comentar algún disparate— necesitamos urgentemente a alguien como él.

Colin Bruce, La Paradoja de Einstein y otros Misterios de la Ciencia Resueltos por Sherlock Holmes